Desde que tuve el primer recuerdo en mi vida, siempre tuve la imagen de un perro como mascota. La raza que tenian mis padres criaban eran Pastores Alemanes, gran raza: guardianes, cariñosos, fieles, protectores y sobretodo inteligentes. Yo soy hija única de tal manera, que mis grandes compañeritos de juegos siempre fueron mis mascotas tuve: pastores, cockers, boxers y mestizos.
Cada uno de los perritos que tuve fueron únicos. Por ejemplo: Yogui, nuestro primer Pastor Aleman, era tan inteligente que cuando me quedaba dormida (tenía 2 años de edad) en su panza, no se movía hasta que me levantará. NO importaba las horas que pasarán, era incapaz de mover un músculo. cuando tenía 9 años llegó Kiko, cocker spaniel, aprendió a jugar escondidas y permitia que lo paseará en mi cochecito. Bobby, raza mestiza, hermoso , gigante y rudo, cuando trate de enseñarle a convivir con otros animales y le presenté a mi Lora, se lanzó sobre ella y tuve que jalar de la patas a mi ave, para rescatarla de sus fauces, sin contar que en invierno dormia sobre el capot del carro de mi papa, porque el motor aún estaba caliente. Gypsi, boxer aleonada, tenia unos ojos hermosos que transmitian todo lo que sentía. Jumbo , boxer aleonado, era un Toro un Triunfador, corrio a unos ladrones de mi casa, cuando quisieron ingresar. Laika, mi actual pastora, donde quiera que voy en la casa de mi mamá, ella me acompaña y siempre se duerme al costado mio. Negrita, raza mestiza, engreida y ex-reina de la casa hasta que llegó Laika, compañerita de mi mami.
Si me hubieran preguntado hace 4 meses cuál era la mascota ideal para mi, hubiera dicho a ojo cerrado un perro. sin embargo, no sabía lo que vendría después. El 2o de junio de 2009 rescatamos a Tartufo, y lo primero que hice fue llevarlo al veterinario, para que lo examinara y me confirmará que no le hubieran hecho daño, mientras lo maltrataban con un palo. En ese momento, sabia de cómo criar un gato, lo mismo que sé de cocina, es decir no mucho o casi nada. Inicié la conversación y le pregunté al doctor como iba a mantenerlo en mi dpto., porque yo no tenía tiempo de criar a un animal, y que me habían dicho que un gato destruye cosas, y es muy independiente, indiferente, y que yo siempre habia querido un perro, pero un gato nunca.
Mi esposo y yo no pensabamos en quedarnos con Tartufo, esa fue nuestra primera opción, lo vacunaríamos y se lo regalaríamos a alguna persona que lo quiera.
Mientras yo esperaba en la sala de la veterinaria, había una señora y su hija que salian de consulta con un gato himalayo (precioso gato por cierto). Tan pronto me vieron con un gatito flaquito, desnutrido y asustado, se acercaron y empezamos a conversar. La hija de la señora , le dijo a su mamá: Mami, mira como ve el gatito a la Señora, sabe que es su mamá, sabe que ella lo ha salvado. De pronto , baje la mirada y me encontré con unos enormes ojos verdes, que no dejaban de mirarme. Estaba decidido el gatito se quedaba! Conversé con mi esposo, el cual no estuvo muy de acuerdo, pero al final acepto. Su nombre también ya estaba definido desde hace meses “Tartufo”
Grande fue mi sorpresa cuando escuche por primera vez su ronroneo, al segundo día! Nunca había tenido un gato tan cerca y tan relajado , justo venia del trabajo , totalmente estresada y con miles de cosas en la cabeza, lo primero que hice fue cargarlo para saludarlo, al cual el respondio como un motorcito de carrito viejo en primera velocidad, subiendo el malecón balta. rrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr
Actualmente, Tartufo nos espera en la ventana y cuando llegamos , desde el primer piso escuchamos sus maullidos. Tan pronto es cargado y abrazado se calma. Nunca había experimenado eso, pero sin desmerecer a mis grandes caninos , los gatos son animales extraordinarios y adaptables, y son tan sociables, como los acostumbran sus amos.